Herois de novel·la representants del nostre temps

Els fills del segle. Novel·la històrica i novel·la d’interpretació de la història. Realisme. Tolstoi, Guerra i pau

Tolstoi i la història

El interés de Tolstoi por la historia se manifestó desde muy temprano. No parece haber surgido del afán de escudriñar el pasado como tal, sino del deseo de calar hasta las causas originales; y comprender cómo y por qué suceden las cosas de determinada manera y no de otra; de la decepción ante explicaciones corrientes que no explican nada y dejan la mente insatisfecha; de la tendencia a dudar, sospechar y, si es necesario, rechazar cuanto no responda a una cuestión de fondo; del interés por ir a cualquier precio hasta las raíces de cada asunto. Ésa fue la actitud de Tolstoi a lo largo de toda su vida. Una actitud que dista mucho de ser síntoma de «embuste» o «superficialidad». Su postura lleva aparejado un incurable amor por lo concreto, lo empírico, lo verificable, además de una desconfianza instintiva por lo abstracto, lo impalpable, lo sobrenatural. En una palabra, había en Tolstoi una tendencia precoz al enfoque científico, positivista. Era poco amigo del romanticismo, de las formulaciones abstractas, de la metafísica. Siempre buscaba el hecho «duro y puro», buscaba aquello que el intelecto normal puede aferrar y verificar; el hecho no corrompido por intrincadas teorías divorciadas de la realidad tangible ni condicionado a misterios del más allá, sean teológicos, poéticos o metafísicos. Lo atormentaban los problemas de fondo con los cuales se enfrenta la juventud de cada generación: el bien y el mal, el origen y la finalidad del universo y sus habitantes, las causas de todo lo que sucede. Las respuestas dadas por teólogos y metafísicos le parecían absurdas aunque sólo fuera por el lenguaje empleado, esas palabras sin referencia evidente al mundo cotidiano del sentido común, al cual Tolstoi se aferraba con obstinación como a lo único real, incluso antes de darse cuenta de lo que hacía. En la historia, sólo en la historia, sólo en la suma de acontecimientos concretos en el tiempo y el espacio, suma de la experiencia real de mujeres y hombres reales en sus relaciones mutuas en un medio físico, tridimensional, empírico, sólo allí estaba la verdad, la materia con la cual podían darse auténticas respuestas cuya aprehensión no requiere sentidos ni facultades especiales de las que los seres humanos corrientes carecen. Ése era desde luego el espíritu de indagación empírica que alentaba a los grandes pensadores antiteológicos y antimetafísicos del siglo XVIII. El realismo de Tolstoi y su incapacidad para dejarse engatusar por ninguna sombra lo convirtieron en discípulo natural de esos pensadores, incluso sin conocer sus doctrinas. (...) Creció en pleno auge de la filosofía hegeliana, que pretendía explicarlo todo basándose en el desarrollo histórico, pero concibió el proceso como algo que, en última instancia, no admitía métodos de investigación empírica. Al joven Tolstoi le influenció sin duda el historicismo de su tiempo tanto como influenció a todos los espíritus investigadores de la época. Pero rechazó por instinto el contenido metafísico. En una de sus cartas dice que los escritos de Hegel eran un galimatías ininteligible sembrado de trivialidades. Sólo en la historia –la suma de datos posibles de descubrir por métodos empíricos- se podía encontrar la clave de la misteriosa razón según la cual las cosas sucedían y no de otro modo. Y por consiguiente sólo la historia podía arrojar luz sobre los problemas éticos básicos que lo obsesionaban, lo mismo que obsesionaban a todos los pensadores rusos del siglo XIX. ¿Qué hacer? ¿Cómo vivir? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué debemos ser y hacer? El estudio de las relaciones históricas y la exigencia de respuestas a estas «preguntas malditas» se funden en la mente de Tolstoi para convertirse en una unidad, tal y como prueban con toda claridad sus cartas y diarios tempranos.

Isaiah Berlin, El erizo y la zorra, Muchnik editores, Barcelona, 1998 (1953), pp. 51-53
Darrera actualització de dimecres, 19 de gener de 2011 14:12