Herois de novel·la representants del nostre temps

Els fills del segle. Novel·la històrica i novel·la d’interpretació de la història. Realisme. Tolstoi, Guerra i pau

Unas palabras acerca de Guerra y paz

Para el historiador, que narra acciones dirigidas a un determinado objetivo, existe el héroe. Para el artista, que expresa las relaciones de ese mismo personaje con todos los aspectos de la vida, no pueden ni deben existir héroes, sino hombres.

El historiador se ve obligado (a veces alterando la verdad) a hacer converger todos los actos de un personaje histórico en la idea que él atribuye a ese personaje. Por el contrario, el artista ve incompatible el esbozo de esa idea única con su objetivo y procura únicamente comprender y mostrar no a un determinado actor, sino a un hombre. Mayor y más sustancial es aún esta diversidad en cuanto a la descripción de los acontecimientos históricos.

El historiador se ocupa de los resultados de un hecho; el artista, de la esencia del hecho. El historiador, al describir una batalla dice: «el ala izquierda de tal cuerpo de ejército avanzó contra tal aldea, rechazó al enemigo y se vio obligada a retroceder...», etcétera. El historiador no puede hablar de otra manera. Para el artista esas palabras carecen de sentido y ni siquiera se refieren al hecho. De su experiencia o de cartas, memorias e informes, el artista recoge el hecho; con frecuencia (por ejemplo al describir una batalla), las deducciones del historiador acerca de la actuación de tales o cuales tropas son diametralmente opuestas a las conclusiones del artista. Esta diversidad de resultados se explica por las fuentes que uno y otro han consultado para sus informaciones.(...)

Recorred las tropas inemdiatamente después de una batalla, aun el segundo y tercer días, antes de que se hayan escrito los informes, preguntad a los soldados y oficiales, desde el más alto hasta el más bajo, cómo se ha desarrollado la acción: os contarán lo que han experimentado y visto, y en vuestra mente surgirá una impresión majetuosa, complicada, infinitamente multiforme, penosa y confusa; pero de ninguno de ellos, ni siquiera del general en jefe, podréis saber cómo se ha desarrollado la batalla. Al cabo de dos o tres días empiezan a llegar los informes; los charlatanes comienzan a contar cómo ha sucedido lo que ellos no han visto; por último, se forma un relato común y, sobre la base de ese informe, se configura la opinión general del ejército.

Tolstoi, Guerra y paz, trad. Lydia Kúper, Múchnik, Barcelona, 2003, pp. 1766-1768.

Darrera actualització de dimecres, 19 de gener de 2011 14:12