Herois de novel·la representants del nostre temps

L’artista, el marxant i el crític. Zola, L’Obra

Vida quotidiana de Cézanne a Bennecourt

(Les cartes a Zola constitueixen gairebé un terç de la correspondència de Paul Cézanne. L'última, l'any 1866, és un acús de rebut de L'Oeuvre. El silenci epistolar posterior és l'indici de la ruptura d'una relació que venia dels anys escolars a Aix-en-Provence. A Cézanne no li degué agradar veure's reflectit en Claude Lantier. El 1866, però, Zola i Cézanne estan embarcats en la mateixa aventura i són els millors amics del món. El novel·lista va inspirar-se en l'estada de Cézanne a Bennecourt per descriure l'època daurada dels amors de Claude i Christine en un poblet de la riba del Sena.)

[Bennecourt,] 30 de junio de 1866

Mi querido Émile:

Recibí las dos cartas que me enviaste y en las que se hallaban los sesenta francos, que te agradezco mucho porque me siento más triste todavía cuando estoy sin blanca. NO hay nada divertido de que no me hables en tu última carta. Imposible deshacerse del propietario. No sé bien todavía qué día partiré, pero será o el lunes o el martes. He trabajado poco, la fiesta de Gloton tuvo lugar el domingo pasado día 24, y vino el cuñado del propietario; o sea, un montón de imbéciles. Dumont partirá conmigo.

El cuadro no va demasiado mal; pero el tiempo se eterniza durante el día; será necesario que compre una caja de acuarelas para trabajar mientras no hago avanzar mi cuadro. Voy a cambiar todas las figuras; ya he dado una pose distinta a Delphin –sólo un pelín-; creo que así saldrá mejor.

[Aquí va el dibujo de un hombre azuzando el fuego de una fragua.]

Voy a cambiar también los otros dos. He añadido un poco de naturaleza muerta junto al taburete, así como una cesta con una sábana azul y unas cuantas botellas verdes y negras. Si pudiera trabajar más tiempo, la cosa iría más deprisa; pero apenas dos horas al día, eso no da para nada y es un fastidio.

Decididamente, sería conveniente que esta gente viniera al taller a posar. He empezado un retrato al aire libre del viejo Rouvel, que no demasiado mal; pero hay que trabajarlo más aún, sobre todo los fondos y los vestidos, sobre un lienzo de 40, algo mayor que uno de 25.

El martes por la tarde estuve pescando con Delphin, y ayer por la tarde metiendo las manos en los agujeros. Ayer capturé con las manos por lo menos veinte en un solo agujero. Una vez cogí seis, uno detrás de otro, y otra vez cogí tres de golpe, uno a la derecha y dos a la izquierda; eran muy hermosos. Todo esto es más fácil que la pintura, pero no te lleva muy lejos.

Hasta pronto, mi querido amigo, y trasmite mis respetuosos saludos a Gabrielle. Y a ti un abrazo de

Paul Cézanne

Darrera actualització de dimecres, 10 de febrer de 2010 00:56