Herois de novel·la representants del nostre temps

Dones entre l’emancipació, l’adulteri i la prostitució. La qüestió del gènere. Flaubert, Madame Bovary

Una gorra, un pastís i un taüt

(El novel·lista Vladimir Nabokov analitza el valor simbòlic de les capes superposades a Madame Bovary)

En el primer capítulo encontramos nuestro hilo temático inicial: el tema de las capas o de la superposición de capas. Corre otoño de 1828; Charles Bovary tiene trece años y en su primer día de escuela, durante la clase, sostiene aún su gorra sobre las rodillas.

(…) Aquí, como en los otros ejemplos que vamos a comentar, la imagen se desarrolla estrato por estrato, capa por capa, habitación por habitación, ataúd por ataúd. La gorra, una prenda lastimosa y de mal gusto, simboliza toda la vida futura del pobre Charles, igualmente lamentable y desacertada.

Charles pierde a su primera mujer. En junio de 1838, a los veintitrés años, se casa con Emma, y se celebra una gran boda campesina. Un pastelero nuevo en la comarca, y que por tanto quiere esmerarse, prepara una tarta de varios pisos, otro detalle patético en su mal gusto. «En la base tenía un cuadrado de cartón azul [de modo que empieza, por así decir, donde terminaba la gorra en un polígono de cartón]; dicho cuadrado sostenía un templo con pórticos, columnatas y estatuillas de estuco en hornacinas tachonadas de estrellas de papel dorado; a continuación venía, en el segundo piso, un castillo de merengue rodeado de diminutas fortificaciones hechas con fruta escarchada, almendras, uvas y cuartos de naranja; finalmente, en la plataforma superior, que representaba un prado verde con rocas, lagos de mermelada y barcas de cáscara de nuez; un pequeño Cupido ocupaba un columpio de chocolate cuyos dos soportes tenían en lo alto, a manera de bolas, dos auténticos capullos de rosa.»

El lago de mermelada, aquí, es una especie de símbolo premonitorio de los románticos lagos suizos por los que, a la cadencia del verso lírico y elegante de Lamartine, Emma Bovary, adúltera en ciernes, vagará en sueños; en cuanto al pequeño Cupido, nos lo encontraremos otra vez en un reloj de bronce, en medio del sórdido esplendor de la habitación del hotel de Rouen donde tiene sus citas con Léon, su segundo amante.

(…)

En marzo de 1846, después de ocho años de matrimonio, con dos tempestuosas aventras amorosas de las que su marido no se entera, Emma Bovary contrae un espantoso cúmulo de deudas que no puede satisfacer, y se suicida. El pobre Charles, en su único momento de romántica fantasía, proyecta lo siguiente para su entierro: «Se encerró en su consulta, cogió la pluma, y tras algunos sollozos, escribió:

Es mi voluntad que sea enterrada con su traje de novia, zapatos blancos y una corona. El pelo se le dispondrá suelto sobre los hombros [y aparecen las capas] Se le harán tres ataúdes: uno de roble, otro de caoba y otro de plomo…, cubriéndolo todo con un gran paño de terciopelo verde.»

Aquí confluyen todos los temas de las capas del libro. Evocamos con la mayor claridad la enumeración de las partes de la deplorable gorra que Charles lleva en su primer día de colegio, y de la tarta nupcial.

Vladimir Nabokov, Curso de literatura europea, Ediciones B, Barcelona, 1997 (1980), pp. 199-201

Darrera actualització de dijous, 9 de febrer de 2012 10:36