Herois de novel·la representants del nostre temps

Dones entre l’emancipació, l’adulteri i la prostitució. La qüestió del gènere. Flaubert, Madame Bovary

Una correspondència literària i amorosa

(Flaubert escriu a la seva amant Louise Colet i li explica com va construint Madame Bovary i quins són els principis estètics que el guien)

«En mí hay, literariamente hablando, dos tipos distintos: uno que está prendado de gritos, de lirismo, de grandes vuelos de águila, de todas las sonoridades de la frase y de las cumbres de la idea; otro que excava y horada la verdad cuanto puede, a quien gusta acusar el detalle con la misma fuerza que el gran rasgo, que querría hacerte sentir materialmente las cosas que reproduce; a éste le gusta reír y disfruta con las animalidades del hombre». (Croisset. Viernes por la noche, 16 de enero de 1852)

«Lo que me parece hermoso, lo que querría hacer, es un libro sobre nada, un libro sin ataduras exteriores, que se aguantase a sí mismo con la fuerza interna de su estilo, como la tierra, sin que la sostengan, se sostiene en el aire; un libro que casi no tendría argumento, o al menos donde el argumento fuera casi invisible, si puede ser. Las obras más hermosas son aquellas en que hay menos materia; cuanto más se acerca la expresión al pensamiento, cuanto más se pega a éste la palabra y desaparece, más hermosa resulta. Creo que el porvenir del Arte está en estas vías. (…) La forma, al hacerse hábil, se atenúa; abandona toda liturgia, toda regla, toda medida; deja la épica por la novela, el verso por la prosa; no reconoce ya ortodoxias y es libre, como cada voluntad que la produce». (Croisset. Viernes por la noche, 16 de enero de 1852)

«Hay que colocarse por encima de todo, y por encima de uno colocar su espíritu, es decir, la libertad de la idea: declaro impío todo límite a ésta. (…) hoy hace quince días me dijiste en el Pont-Royal, cuando íbamos a cenar, algo que me gustó mucho, a saber, que te dabas cuenta de que no había cosa más débil que poner en el arte los sentimientos personales. Sigue ese axioma paso a paso, línea a línea. Que sea siempre inconmovible en tu convicción, mientras diseccionas cada fibra humana y buscas cada sinónimo, y verás, ¡verás cómo se ensanchará tu horizonte, cómo resonará tu instrumento, y que serenidad te invadirá! Relegado hasta el horizonte, tu corazón te alumbrará desde el fondo, en vez de deslumbrarte en primer plano. Una vez estés diseminada en todos ellos, tus personajes vivirán, y en lugar de una eterna personalidad declamatoria, que ni siquiera puede constituirse claramente, a falta de detalles precisos que siempre le faltan debido a los disfraces que la enmascaran, en tus palabras se verán multitudes humanas. (…) Podría escribirse un buen libro sobre la literatura probatoria; desde el momento en que se prueba, se miente. Dios sabe el comienzo y el fin; el hombre, el medio. El Arte, como Él en el espacio, debe permanecer suspenso en el infinito, completo en sí mismo, independiente de su productor.(…) Quiero decir que pronto te darás cuenta, si sigues esta nueva vía, de que has adquirido de repente siglos de madurez, y compadecerás el hábito de cantarse a uno mismo. Eso sale bien una vez, en un grito, pero por mucho lirismo que tenga Byron, por ejemplo, a su lado Shakespeare lo aplasta con su impersonalidad sobrehumana. ¿Sabemos siquiera si era triste o alegre? El artista debe arreglarse para hacer creer a la posteridad que no ha vivido. Cuanto menor es la idea que me formo de él, más grande resulta. No puedo imaginar nada sobre la persona de Homero, o de Rabelais, y cuando pienso en Miguel Ángel veo, solamente de espaldas, a un anciano de estatura colosal, esculpiendo de noche, con antorchas». (Croisset, sábado, doce y media de la noche, 27 de marzo de 1852)

«Esta mañana he estado en unos comicios agrícolas, de los que he vuelto muerto de cansancio y de aburrimiento. Necesitaba ver una de esas ineptas ceremonias rústicas para la segunda parte de mi Bovary. Sin embargo, eso es lo que llaman progreso, y donde confluye la sociedad moderna. Me deja físicamente enfermo. ¡El hastío que me entra por los ojos me rompe, desde el punto de vista nervioso, y además, sufrir durante mucho tiempo el espectáculo de la multitud me hunde siempre en ciénagas de tristeza, donde me asfixio!» (Croisset, domingo por la noche, 18 de julio de 1852)

«El autor, en su obra, debe estar como Dios en el universo, presente en todas partes y visible en ninguna. Como el Arte es una segunda naturaleza, el creador de ésta debe obrar con procedimientos análogos. Que se note en todos los átomos, en todos los aspectos, una impasibilidad oculta e infinita. El efecto para el espectador debe ser una especie de estupefacción. ¿cómo se ha hecho todo esto?, ha de decir, y ha de sentirse aplastado sin saber por qué. El arte griego seguía este principio, para lograrlo antes escogía sus personajes en condiciones sociales excepcionales, reyes, dioses, semidioses. No te interesaban en ti mismo; la finalidad era lo divino». (Croisset, jueves, una de la tarde, 9 de diciembre de 1852)

«La literatura adoptará cada vez mas los aires de la ciencia; será ante todo expositiva, lo que no significa didáctica. Hay que pintar cuadros, mostrar a la naturaleza tal como es, pero cuadros completos, pintar lo de abajo y lo de arriba». (Croisset. Medianoche del 6 de abril de 1853)

«He estado muy en forma esta semana. He escrito ocho páginas que, creo, están todas más o menos terminadas. Esta noche acabo de esbozar toda mi gran escena de los Comicios agrícolas. Será enorme; tendrá fácil cuarenta páginas. En el relato de esta fiesta rústico-municipal, y entre sus detalles (donde aparecen todos los personajes secundarios del libro, hablan y actúan), tengo que proseguir, y en primer plano, el diálogo continuo de un señor calentando a una dama. Además tengo, en medio, el discurso solemne de un diputado provincial, y al final, completamente terminado, un artículo de periódico escrito por mi farmacéutico, que da cuenta de la fiesta en buen estilo filosófico, poético y progresista. Ya ves que no es tarea pequeña. Estoy seguro del color y de muchos efectos; pero para que todo esto no resulte demasiado largo, ¡es endiablado! Y sin embargo, son de esas cosas que han de ser abundantes y llenas. Una vez dado este paso, llegaré rápidamente a mi jodienda en los bosques, en época de otoño (con sus caballos al lado, mordisqueando hojas), y entonces creo que veré claro, y que habré pasado al menos Caribdis, aunque me quede Escila.» (Croisset, viernes una de la madrugada, 15 de julio de 1853)

[Sobre los comicios agrícolas] «Si alguna vez los efectos de una sinfonía han sido llevados a un libro, será a éste. Tiene que aullar el conjunto, tiene que oírse a la vez los mugidos de los toros, suspiros de amor y frases de administradores. Sobre todo ello brilla el sol, y hay ráfagas de viento que mueven los sombrerazos». (Croisset, medianoche del miércoles 12 de octubre de 1853)

«Creo que he dado un gran paso, a saber, la transición insensible de la parte psicológica a la dramática. Ahora voy a entrar en la acción, y mis pasiones van a ser efectivas». (Martes, medianoche, 18 de abril de 1854)

Gustave Flaubert, Cartas a Louise Colet, trad. Ignacio Malaxecheverría, Siruela, Barcelona, 2003, pp. 165-166, 174-175, 212, 243, 270, 301, 331, 387

Darrera actualització de dijous, 9 de febrer de 2012 10:36