Herois de novel·la representants del nostre temps

Herois, homes sobrers, miserables i intel·lectuals. Dostoievski, Crim i càstig

Bazàrov, contumaç i indòmit

El retrato que nos ofrece Turguenev de la Rusia provinciana en la década de 1860 es idílico y tranquilo: los hijos varones de las familias que disponen de propiedades heredan sus hábitos de vida de sus padres, se casan y tienen hijos, y más o menos la vida sigue. Así van las cosas hasta que Bazarov, una figura anárquica pero sumamente concentrada, irrumpe en sus vidas: La primera cosa que observamos acerca de él es que ha roto sus lazos con sus propios padres; más que un hijo, Bazarov parece un personaje hecho a sí mismo que desafía la rutina, combate la mediocridad y los tópicos, defiende nuevos valores científicos y nada sentimentales que, según todas las apariencias, son racionales y progresistas. Turguenev afirma que no había querido sumergir a Bazarov en almíbar, sino que lo había dibujado «cáustico», sin corazón, despiadadamente seco y brusco». Bazarov se ríe de la familia Kirsanov; cuando el padre, de mediana edad, interpreta Schubert, Bazarov se ríe a carcajadas de él. Bazarov propaga las ideas de la ciencia materialista alemana: para él, la naturaleza no es un templo, sino un taller. Cuando se enamora de Anna Sergueyevna, esta se siente al mismo tiempo atraída y aterrorizada por él: la energía intelectual sin trabas y a menudo anárquica del joven le sugiere el caos. Vivir con él, afirma ella en un determinado momento, es como balancearse sobre un abismo.

La belleza y el pathos de la novela reside en que Turguenev sugiere, y describe, la incompatibilidad entre una Rusia gobernada por algunas familias, las continuidades de amor y afecto filial, la manera antigua y natural de hacer las cosas y, al mismo tiempo, la fuerza nihilísticamente perturbadora de un Bazarov, cuya historia, al contrario que la de los demás personajes de la novela, parece imposible de narrar. Bazarov aparece, plantea sus desafíos y, casi igual de abruptamente, muere infectado por un campesino enfermo al que había tratado. Lo que nosotros recordamos de Bazarov es la fuerza diáfana e incansable de su inteligencia cuestionadora y profundamente polémica, y aunque Turguenev afirmó haberlo considerado su personaje más afín, también él se vio mistificado y en cierta medida coartado por la abrupta fuerza intelectual de Bazarov y por las reacciones poco menos que salvajemente turbulentas de sus lectores. Algunos lectores vieron en Bazarov un ataque contra la juventud; otro elogiaron al personaje como a un auténtico héroe; otros, por fin, lo consideraron un tipo peligroso. Independientemente de lo que nosotros pensemos de él como persona, Padres e hijos no puede asimilar a Bazarov como un personaje dentro de la narración; mientras sus amigos de la familia Kirsanov e incluso sus patéticos y ancianos padres salen adelante con sus vidas, su contumacia y perentoriedad como intelectual lo dejan fuera de la historia, incongruente con la misma y en cierto modo incapaz de sufrir un proceso de domesticación.

Edward W. Said, Representaciones del intelectual, Debate, Barcelona, 2007, pp. 33-35

Darrera actualització de dimecres, 10 de febrer de 2010 00:37