Herois de novel·la representants del nostre temps

Els fills del segle. Novel·la històrica i novel·la d’interpretació de la història. Romanticisme. Manzoni, Els promesos

Manzoni: el conflicte entre història i ficció i la Història de la columna infame

 

(Leonardo Sciascia conjetura sobre les causes que van portar Manzoni a suprimir l’episodi històric dels untadors en la versió definitiva de El promesos i oferir-lo con a apèndix amb el títol Història de la columna infame)

El moralismo (término hoy caído en desgracia), que se evapora como una gota de agua al caer sobre las candentes injusticias de nuestro tiempo –y ese vapor volátil se llama indiferencia- es en Manzoni precisamente mucho más intenso que sus creencias religiosas. Y esa verdad aparece en toda su evidencia en la Historia de la columna infame mucho más que en la novela [I promessi sposi] (a la novela hay que volver después de haber leído el apéndice).

Hofmannsthal, en un escrito de 1927 sobre Los novios, dice:

Esa eminente vitalidad, que es también de la máxima discreción, se plasma por medio de una representación muy modesta, penetrante y precisa, que en el tono se parece a la relación de un administrador (sea de bienes terrenales o de almas) que se dirige a un superior para informarlo de manera lo más precisa posible para que pueda formarse un juicio.

No sabemos si Hofamnnsthal leyó alguna vez la Historia de la columna infame, si lo hizo advertiría que no sólo en el tono, sino en esencia, es una relación; y no a «un superior», sino a sí mismo y a sus iguales. Los novios, a pesar de ser, como dice también Hoffmansthal, «por su constitución, un libro laico», es como un río que va hacia la desembocadura, con todo su curso trazado en la magia de la fe, primero trazado y luego recorrido. Pero la Historia de la columna infame es la desviación imprevista, el atolladero, el punto inseguro del fondo y de la orilla. El motivo que impulsó a Manzoni a suprimir la Historia de su novela no fue sólo técnico –como se suponía en la larga discusión de Goethe con Eckermann sobre la edición de 1827 de Los novios-: ante las actas del proceso, ante los análisis y las notas de Verri, Manzoni, por decirlo vulgarmente, cayó en crisis. El género –que no era sólo género-, es decir, la novela histórica, la composición que mezclaba historia e invención, le debió de parecer inadecuada y precaria; y en cuanto a la materia, le debió de parecer disonante en el trazado de la novela, impropia para ajustarse a éste, huidiza, incierta, desesperada. Y cabe suponer que al margen de la sublime decantación o decantada sublimación (neurótica, se entiende) con que iba rehaciendo su novela, trabajaba alternativamente en el bosquejo de la Columna infame y en la redacción de su discurso sobre la novela histórica. Dos grandes incongruencias, si se tiene en cuenta que provenían del mismo hombre que estaba tenazmente consagrado a rehacer y afinar una obra mixta en la que advertía y decretaba su carácter provisional, y preparaba otra, integral, por así decirlo, en la que la fantasía estaba del todo excluida.

Leonardo Sciascia, «Nota», en Historia de la columna infame, Barataria, Barcelona, 2008, pp. 18-20.

Darrera actualització de dimarts, 9 de febrer de 2010 12:16